Un Círculo de mujeres es un punto de encuentro entre mujeres, un espacio donde cada mujer puede empezar un viaje de autoconocimiento, crecimiento personal y empoderamiento. Es un lugar donde todas, independientemente de la edad, creencias o circunstancias, encuentran su voz en la comunidad, trabajando juntas para mejorar sus vidas personales y emocionales. Es un ejemplo inspirador de lo importante que es apoyarnos y colaborar en el camino hacia la felicidad y la realización personal.
Existen varios tipos de Círculos de Mujeres en función de sus objetivos, este Círculo de mujeres de Manzanares el Real nació en 2024 con el objetivo tejer una red estable de apoyo femenino en nuestra localidad, un espacio en el que empoderarnos, aprendiendo a escucharnos y a mirarnos, potenciando nuestra energía y capacidades, y favoreciendo una comunicación sin juicios y desde el corazón.
Nos encontraremos una vez al mes en una reunión en la que, formando un círculo, nos olvidaremos de nuestros roles diarios para centrarnos en lo esencial, para inspirarnos en las experiencias del resto y compartir nuestra propia sabiduría desde nuestra intuición femenina. Un punto de encuentro para compartir, de manera respetuosa, libre de juicios y sin rivalidad, nuestras fortalezas y debilidades, sintiendo que formamos parte de un sistema en el que no estamos solas.
Cada mujer del círculo es un espejo en el que otra se ve reflejada, así surge un ritual que nos carga de energía, un hablar desde la necesidad y un escuchar desde la compasión. Entonces, una se anima a decir lo que le pasa porque descubre que no es la única.
Además de esta reunión presencial, las mujeres del círculo también podrán integrarse en grupo de whatsapp, para facilitar el contacto y la colaboración entre nosotras, siendo la semilla de unas conexiones que pueden continuar siendo una fuente de apoyo y amistad durante toda la vida.
Las reuniones en círculo entre mujeres evocan los encuentros que, desde tiempos ancestrales, han tenido lugar en pequeñas aldeas o comunidades indígenas, conocidos como los círculos de abuelas sabias. Asimismo, nos traen a la memoria aquellos encuentros y redes de apoyo que surgían de forma espontánea entre vecinas de un pueblo o barrio, mientras compartían sus quehaceres diarios.
Con el tiempo, este tipo de reuniones en círculo fue sustituido por encuentros organizados en estructuras verticales, donde tanto hombres como mujeres asumían un rol pasivo, recibiendo información e instrucciones de figuras de autoridad, promoviendo la competencia, la superioridad y la independencia, características más asociadas con la energía masculina. Esto ha hecho que nos enfoquemos más en esa energía y dejemos de lado lo que nos resulta más natural: la energía femenina.
Ir constantemente en contra de lo que fluye naturalmente en nosotras puede llevar a que, con el tiempo, sintamos las consecuencias, ya sea en el cuerpo (estrés, cansancio, dolores musculares, insomnio, etc.) o en las emociones (tristeza, apatía, pérdida de libido, falta de autoestima, entre otros).
Los encuentros en los Círculos de mujeres nos ayudan a soltar ese enfoque lineal y lógico que nos rodea en la sociedad, y a reconectar con nuestra energía natural, que a menudo reprimimos por las exigencias externas.
Las reuniones en círculo entre mujeres evocan los encuentros que, desde tiempos ancestrales, han tenido lugar en pequeñas aldeas o comunidades indígenas, conocidos como los círculos de abuelas sabias. Asimismo, nos traen a la memoria aquellos encuentros y redes de apoyo que surgían de forma espontánea entre vecinas de un pueblo o barrio, mientras compartían sus quehaceres diarios.
Con el tiempo, este tipo de reuniones en círculo fue sustituido por encuentros organizados en estructuras verticales, donde tanto hombres como mujeres asumían un rol pasivo, recibiendo información e instrucciones de figuras de autoridad, promoviendo la competencia, la superioridad y la independencia, características más asociadas con la energía masculina. Esto ha hecho que nos enfoquemos más en esa energía y dejemos de lado lo que nos resulta más natural: la energía femenina.
Ir constantemente en contra de lo que fluye naturalmente en nosotras puede llevar a que, con el tiempo, sintamos las consecuencias, ya sea en el cuerpo (estrés, cansancio, dolores musculares, insomnio, etc.) o en las emociones (tristeza, apatía, pérdida de libido, falta de autoestima, entre otros).
Los encuentros en los Círculos de mujeres nos ayudan a soltar ese enfoque lineal y lógico que nos rodea en la sociedad, y a reconectar con nuestra energía natural, que a menudo reprimimos por las exigencias externas.
Espacio de Confianza y no juicio: Las participantes encuentran un ambiente seguro donde pueden compartir sus experiencias, pensamientos y sentimientos de forma abierta, sin miedo a ser juzgadas. Este espacio es clave para el crecimiento personal y aquí se ofrece en abundancia.
Apoyo Mutuo: Las mujeres que asisten descubren el poder del apoyo mutuo. Compartir historias, desafíos y logros crea una comunidad fuerte que impulsa a cada una. Aquí encontrarás compañeras dispuestas a escuchar, comprender y darte ánimo cuando más lo necesitas.
Exploración Emocional: A través de ejercicios, dinámicas y conversaciones guiadas por una facilitadora, las participantes tienen la oportunidad de explorar sus emociones y pensamientos a fondo. Esto les ayuda a identificar patrones negativos y a encontrar formas de cambiar para mejor.
Crecimiento Personal: El objetivo principal del Círculo de Mujeres es el crecimiento personal. Las participantes aprenden a reconocer y superar obstáculos emocionales, a fijarse metas y a caminar hacia una vida más plena y satisfactoria.
Empoderamiento: Estas reuniones fomentan el empoderamiento. A medida que avanzan en su proceso personal, las mujeres ganan confianza en sí mismas y en su capacidad para enfrentar los retos de la vida.
Perdurable: Más allá de las reuniones, el Círculo de Mujeres crea una red de apoyo que puede durar toda la vida. Las conexiones que surgen aquí pueden continuar siendo una fuente de apoyo y amistad a lo largo de la vida.
Una vez al mes realizamos un encuentro presencial en el que nos sentamos en Círculo para recordar que todas tenemos derecho a ser vistas y escuchadas, siendo cada una libre de participar y escuchar activamente.
Llegada. Propuesta breve en la que se facilita a las participantes la llegada al espacio mediante la conexión mente, emoción y cuerpo.
Rueda. Elección de tema/s. Cada participante dice «cómo está» y «en qué está»
Desarrollo. Los temas a tratar serán los que vayan aportando las participantes y/o se incluirán en las propuestas planificadas por la/s facilitadora/s. Las propuestas tendrán una parte vivencial y una breve explicación teórica.
Cierre. Recogida de cómo ha vivido cada participante, lo que ha ido aconteciendo y cómo se va una vez finalizado el encuentro.